Después de leer varias de las opciones presentadas como base para hacer el trabajo solicitado, he decidido escribir sobre el tema citado en el titulo. Ha sido precisamente esta noticia, una de las que más me ha impactado, debido a que soy una persona que disfruta leyendo y que por tanto es un tema que me afecta de forma directa. Recientemente he descubierto la posibilidad de acceder a través de varias páginas de Internet y de forma mayoritariamente gratuita a muchos libros, idea que me ha parecido perfecta para cualquier persona adicta a la lectura. Esta gran idea de Sergey Brin y Larry Page de que “la gente de todo el mundo pueda buscar cualquier libro entre todos los libros del mundo” hay que reconocer que es interesante y que siempre me sorprende descubrir, que haya personas con ideas tan novedosas y que además sean capaces de llevarlas adelante. He de dejar constancia que desde el principio de la implantación del libro electrónico, he sido reacia a la lectura de libros mediante ese sistema, pues me parecía que el contacto con el libro tradicional, el poder tocarlo, sentirlo, tenía un encanto que se iba a perder con este nuevo sistema. Finalmente y después de recapacitar sobre ello e informarme leyendo diversas opiniones sobre el asunto, he cambiado de opinión, encontrando algunas ventajas que han sido citadas por personas expertas y que me han convencido al mencionar temas tan importantes como:

  • El menor uso de papel y por tanto la reducción en la tala de árboles.
  • El menor precio de los libros, al poder hacer la compra a través de Internet, mediante descargas.
  • La menor ocupación de espacio a la hora de almacenarlos (tema importante para muchos lectores, que como yo, no sabemos donde guardar tanto libro).
  • Y por último y no por ello menos importante, el acceso inmediato a una cantidad incontable de libros.

En definitiva este nuevo método, nos permite acceder a una gran cantidad de contenidos, que en definitiva es lo más importante. Por un lado están todos aquellos libros, que debido a su antigüedad, son de “dominio público y por otro lado, a otros, que a pesar de que están afectados todavía por los Derechos de Autor, nos permiten leer pequeños fragmentos o “vistas restringidas”, y aun con la limitación impuesta en estos casos, las posibilidades son enormes, pues podríamos acceder a ellos pagando las tasas correspondientes, pero siempre menores que los costos actuales y además con la ventaja de volver a disponer de libros cuyas ediciones estuviesen agotadas. Todo ello me hace tener grandes esperanzas de que en un tiempo no muy lejano puedan superarse todos los inconvenientes actuales y que todos podamos disfrutar de este nuevo sistema de lectura a través de Internet.

Begoña García Arroyo.

BIBLIOGRAFIA

Recuperado de: http:www.elpaís.com/artículo/cultura.

Calderón,V. (2009) Libros sin Dueño. Madrid. Ediciones El País, S.L.

Geli.C. (2010) Un megaeditor llamado Google. Madrid. Ediciones El País, S.L.