Acciones

Viaje a Rumanía

De wikisenior

Revisión del 10:16 26 sep 2009 de Al061946 (discusión | contribuciones) (Paseando por la ciudad)


Finalmente había llegado el día de la salida hacia Rumanía. La furgoneta nos recogió en la madrugada del día 15 de septiembre a José Luis, Mari Carmen, Monique, Santiago, Consuelo, Pili y Roger. Listos para el largo camino, muy buen humor que no decayó ni solo día. El vuelo hacia este país que solo conocíamos a través de fotos, vídeos, fue tranquilo y sin incidentes destacados. Aterrizamos a la hora prevista en Bucarest. Recogimos el vehículo alquilado a través de internet. Si algunas veces nos pareció largo el trámite en España, allí se alargó mucho más, simplemente la percepción del tiempo puede cambiar de un lugar a otro… Ya de camino hacia la capital rumana, nos encontramos con un tráfico intenso pero que la pericia y paciencia de Roger, hicieron que fuera soportable. El recorrido hacia el hotel, situado en el centro, nos descubrió una ciudad con multitud de obras callejeras. Sí, ya sé que pensáis que también lo mismo ocurre en vuestra ciudad, pero aquí supone una “efervescencia” de personal con paso “tranquilo” y durante las 24 h del día. Sanear, reparar o reconstruir calles y edificios por toda la ciudad (y como hemos podido constatar luego, por todos los lugares en los que pasamos, carreteras, pueblos y ciudades) es y va a ser un trabajo de larga duración.

Bucarest

Se estaba preparando la ciudad para una gran fiesta de fin de semana en conmemoración al 550 centenario de su fundación.

Fundada en 1459, era entonces la capital de la Valaquia. Cuentan que el nombre de la ciudad proviene de Bucur, un pastor que se estableció en este lugar. Bucur significa alegría en rumano, de ahí que numerosos escritores nativos nombran a Bucarest la “Ciudad de la alegría”.

A pesar de sus calles levantadas, de sus viejos edificios en ruinas, es una ciudad agradable con anchas avenidas, villas de abolengo, edificios espléndidos, grandes plazas, parques frondosos y lagos. Está cruzada por el río Dâmboviţa con sus 40 puentes que según nos contaron, representan todas las regiones del país.

Nuestro alojamiento

El hotel Tania de pequeñas dimensiones, pero enteramente reformado, resultó agradable, el único problema carece de ascensor como muchos hoteles de los que encontramos de precio asequible, de momento suelen tener “botones” que suben y bajan los equipajes, los salarios bajos permiten tener bastante personal. La atención fue de gran amabilidad y disposición para hacernos sentir a gusto.

Paseando por la ciudad

Más tarde en una de las calles adyacentes dónde bares, restaurantes y cafés tenían puestas mesas en medio de las calles peatonales, tomamos una “comida-merienda-cena”, intentando pedir junto con los clásicos espagueti y ensaladas, algún plato de nombre misterioso para la sorpresa. A pesar del inicio de cansancio, decidimos luego pasear y acercarnos entre otros lugares al Parlamento "Palatul Parlamentului", edificio faraónico de marmol de la región de Ruşchiţa (45 000 m² en superficie y 400.000m² habitables) y de estilo neoclásico edificado sobre la colina "Dealul Spirii" derribando, para ello, muchas viviendas e iglesias antiguas. A todo mandatario dictatorial en este caso Ceauşescu, le gusta dejar su sello en la piedra.

Frente a el, una multitud de casetas ocupaban la plaza de la Unión "Piaţa Unirii", ofreciendo comida, suvenir, productos artesanales y un dulce delicioso que se repetía en todos los lugares que visitamos el Cozonac [1], aunque su nombre suele cambiar en otros lugares y la elaboración del pastel también.

Al día siguiente visitamos la ciudad, primero dando un paseo alrededor del hotel, y pudimos comprobar la gran religiosidad de la gente frente a las numerosas iglesias de rito ortodoxo. Desde la caída del comunismo la Iglesia Ortodoxa ha vuelto con más fuerza y se han construido muchas iglesias por todo el país. A pesar del principio laico de la Constitución, el estado paga un pequeño salario a los religiosos.

Acudió una guía, mayor y con una flor en el pelo, muy simpática aunque sus conocimientos fueran bastante limitados. Según nos contó estaba jubilada pero su pensión más bien escasa, necesitaba de una pequeña ayuda que le proporcionaba este empleo.

La falta de tiempo no nos permitió visitar muchos de los parques extraordinarios de esta ciudad, pero un paseo al final del recorrido ya sin guía, en el Museo Nacional Dimitri Gusti de Poblados Rumanos, inmenso parque etnológico.

IMG 4416 .jpg

Del idioma

Entendernos no fue un gran problema, ya que nuestro grupo podía manejarse en varios idiomas y sobre todo Santiago, insigne poliglota, que después de un invierno de estudio del rumano, hablaba con una soltura increíble con los nativos. Pequeña sorpresa (o no) algunos rumanos nos paraban, hablando español y contándonos su estancia o los lazos que habían establecido en España, principalmente en nuestra comunidad valenciana.

El rumano de sintaxis latina, y un 75% de léxico originario del latín, tiene además vocabulario eslavo. Los rumanos entienden fácilmente italiano y francés. El rumano de sintaxis latina, y un 75% de léxico originario del latín, tiene además vocabulario eslavo. Los rumanos entienden fácilmente italiano y francés. Unos dos millones de sus ciudadanos tienen otra lengua materna, como el húngaro, alemán, ruso turco, griego, armenio…

En la actualidad los jóvenes aprenden inglés en los colegios.

Călăraşi

Este mismo día 16 de septiembre, ya tarde para evitar atascos, emprendimos la ruta hacia Călăraşi, destino principal de nuestro viaje. En esa pequeña ciudad cercana al Mar Negro, nos esperaban los demás componentes del proyecto europeo @ctive ICT [2]. Como es ya habitual el reencuentro con los participantes de otros países como Italia, Finlandia, Alemania, Polonia, Letonia, Portugal, y nuestros anfitriones rumanos fue efusivo.

Durante los tres días de reuniones, cada participante aportó ideas sobre las posibles formas de enseñar nuevas tecnologías a las personas mayores.

Tuvimos la ocasión de probar platos típicos de este país en las comidas compartidas del grupo.

En vista de la proximidad de Bulgaria , franqueamos (el grupo español y Massimo de Italia) el Danubio, frontera natural entre los dos países, en un transbordador. Una vez en la otra orilla, fuimos andando hasta la ciudad de Silistra [3].